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domingo, noviembre 27, 2005

Una vergüenza

Reproduzco a continuación un artículo publicado en El Mundo el 26 de noviembre. A propósito de la LOE, y de la decadencia ¿sin solución de continuidad? de la educación en España. En lo único en que hemos aumentado la productividad es en la fabricación de analfabetos funcionales.



Una vergüenza
LUCIA MENDEZ

La explosión de romanticismo que hemos vivido a propósito de la muerte de Franco y la llegada al trono de Juan Carlos I nos ha devuelto la imagen de un país que sólo se parece a España en el nombre. En 30 años, somos otros. Mucho más ricos, más modernos, más tolerantes que nadie -véase el matrimonio gay-, viajamos por todo el mundo, nuestro PIB es la envidia de Europa, nos compramos coches carísimos. En resumen, vivimos como nunca.

Nuestros hijos tienen de todo desde que nacen. Y cuando crecen, más. Play-Station, teléfono móvil, ordenador, DVD para el coche, MP3, más ropa de la que pueden ponerse y decenas de canales de televisión. La llegada de los Reyes Magos es un escándalo porque hay que tirar los juguetes del año pasado para hacer hueco a los nuevos. O sea, viven de miedo.

Sin embargo, a los 16 años no entienden lo que leen y a los 18 siguen poniendo faltas de ortografía. Nuestros estudiantes de Secundaria están a la cola de los países europeos en capaci-dad para resolver problemas de Matemáticas. Los suspensos importan poco porque hasta con tres se pasa de curso. Por lo general, a los profesores se les toma por el pito de un sereno.

Hace 30 años, estábamos mucho más traumatizados que nuestros hijos. A nadie se le ocurría burlarse del profesor porque te llevabas dos broncas por el precio de una: la del profesor y la de tus padres. Suspender estaba muy mal visto. Si te quedaba alguna en junio, podías despedirte del verano para recuperarla en septiembre. Hace 30 años, estaba en vigor la Ley General de Educación del 70, más conocida como ley Villar Palasí, por el ministro de Franco que la promulgó. Fue la del BUP y la EGB. Hasta destacados izquierdistas reconocen que esta ley franquista elevó exponencialmente el nivel cultural medio, redujo la tasa de fracaso escolar y posibilitó una explosión sin precedentes del número de universitarios.

Si los conocimientos de un alumno de COU de hace 30 años no admiten comparación con los de un estudiante actual de 2º de Bachillera-to, es que las cosas no se han hecho bien. Los índices de fracaso escolar indican que el sistema educativo en España se encuentra en una situación de emergencia.

Ya no es hora de buscar a los culpables. Todas las leyes educativas de la Transición se han aprobado sin consenso entre los dos grandes partidos. Cada uno hizo la suya. Tal vez fuera una ingenuidad pensar que en esta Legislatura, caracterizada por la basura ambiental, podían sentarse las bases para que los niños que nacen ahora puedan comprender lo que leen a los 17 años.

Pero hay que gritar hasta desgañitarse. Es una vergüenza, un escándalo y una indecencia que nuestros políticos -junto con las asociaciones que se manifestaron- no sean capaces de llegar a un acuerdo para garantizar una mejora del sistema educativo.Es una afrenta a los ciudadanos y un delito contra las generaciones futuras. Y que no nos engañen, el problema educativo en España no tiene nada que ver con la Religión ni con el recorte de la autonomía de los centros concertados.


1 Comments:

At 27 noviembre, 2005 22:54, Anonymous Anónimo said...

todos rebuznando vamos a salir, gracias a esta ley de educación.

 

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