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sábado, marzo 11, 2006

El Gobierno de la Mentira

Publicado hace escasos minutos en "El Confidencial" por Federico Quevedo. De lectura imprescindible para todos aquellos que estamos desde hace 2 años tratando de saber qué pasó el 11-M.


El Gobierno de la Mentira

Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta. La frase, pronunciada en las horas previas a la jornada electoral del 14 de marzo de 2004 por el actual portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, tiene enjundia. Y mucha. No sólo porque el dirigente socialista pervertía de una manera clara y notoria el mandato legal de no influir ni un ápice en la reflexión de los votantes, sino porque, además de eso, y a sabiendas de lo que vamos conociendo después, resulta chocante hasta un punto clamoroso que estuviera tan seguro de que el Gobierno del PP mentía, salvo que él supiera de primera mano la verdad. Es cierto que esa tarde del sábado 13 de marzo se producen las primeras detenciones, pero en condiciones normales cualquier responsable político con sentido común y respeto al Estado de Derecho hubiera esperado a las conclusiones policiales antes de hacer una declaración de ese tipo. Pero ni eran condiciones normales, ni quien realizaba semejante afirmación en nombre de las siglas de un determinado partido político mostraba respeto alguno por el Estado de Derecho. No podía ser así, porque lo que había ocurrido estaba perfectamente diseñado para tener unas determinadas consecuencias. El 11-M buscaba un efecto comparable en términos de reacción social a la que buscaron hace casi un siglo los que asesinaron a José Calvo Sotelo un 14 de
julio de 1936: la caída de un Gobierno, el cambio de un Régimen.

Entiéndase bien lo que quiero decir, y si hace falta antes de continuar lo afirmaré con total rotundidad: el resultado electoral fue absolutamente legítimo, y yo nunca diré –sin pruebas- que el Partido Socialista tuvo algo que ver en el atentado. Pero lo fácil, dos años después y a la vista de las revelaciones que han aportado al conocimiento de los hechos compañeros tan respetables y a los que tanto hay que agradecer como Fernando Múgica y Luis del Pino, es tomárselo a broma, hacer un par de gracietas para desautorizar sus investigaciones y limitarse única y exclusivamente a dar carácter de verdad oficial y dogma de fe lo que consta en el sumario del juez Del Olmo –en lo que conocemos-. Como si los jueces estuvieran investidos de la misma infalibilidad que el Papa cuando habla de Dios. De lo que vamos sabiendo, y no voy a detenerme en hechos que ya han sido relatados por terceros, la sospecha de que la
instrucción del propio juez Del Olmo ha sido manipulada y conducida a unas
conclusiones preestablecidas de antemano se hace cada vez más patente.
¿Imaginaciones mías? Les recuerdo a quienes sonríen en plan “¡qué cosas dice!”,
que en el sumario de los GAL del juez Garzón las revelaciones de la prensa
tuvieron un papel esencial.

Es curiosa la manera en que algunos de los informes que más luz podrían aportar a la investigación han desaparecido misteriosamente. Es sorprendente el modo en que los registros de las llamadas que recibió esos días Alfredo Pérez Rubalcaba se han borrado, de manera que nunca podremos saber el contenido de sus conversaciones con la juez francesa Levert o con Rafael Vera, el mismo Rafael Vera que esa tarde del 11-M compartía tiempo y confidencias con el general Galindo en la cárcel. Porque, si ninguno de ellos sabía nada, si realmente lo que ocurrió fue un atentado llevado a cabo por una célula de Al Qaeda que se suicidó unos días después en un piso de Leganés para que no les cogiera la policía, y todo ello como consecuencia de la
participación española en la Guerra de Iraq, entonces, ¿por qué un destacado
–muy destacado- dirigente socialista afirmaba unos pocos días antes a un grupo
selecto de personas “no os preocupéis porque va a pasar algo que va a hacer
cambiar las cosas”? Yo sé quién era, y ahora el sabe que yo lo sé –salvo que no
lea este artículo-, y no crean que el asunto no me preocupa.

¿Qué tenía que ver el piso de Leganés con los servicios de información del Estado y por qué extraña coincidencia aterriza justo ahí el comando terrorista que luego se
suicida llevándose por delante a un GEO, habiendo podido causar una masacre?
¿Oculta Telesforo Rubio, el mismo que preparó la documentación a Rodríguez para
que acudiera a la Comisión del 11-M, informes que serían claves para la investigación? ¿Por qué no forma parte del sumario la documentación policial que
vincula a Emilio Suárez Trashorras con ETA? ¿Por qué se ha silenciado a los
investigadores policiales que aconsejaban abrir la vía de indagación que conducía a la banda terrorista vasca, y a los que tenían dudas de que Al Qaeda estuviera realmente detrás de los atentados por la tipología del mismo? Hay muchos interrogantes en torno al 11-M. No se trata de minucias. Yo sólo apunto algunas cosas, pero las revelaciones de Múgica y Del Pino nos han ayudado a comprender que en la sombra se esconde una verdadera trama de intereses dirigida a buscar un objetivo, y que ahora quien gobierna paga las facturas de su éxito electoral en forma de destrucción del Estado de Derecho y entrega sin condiciones a los terroristas, al nacionalismo radical y a estados extranjeros.

En esas jornadas previas al 11-M, las encuestas que los socialistas encargaban para conocer la intención de voto seguían dando al PP como ganador. Y, sin embargo, esos días mostraban un entusiasmo difícil de comprender en otras circunstancias. La misma estrategia de manipulación que llevaron a cabo instantes después de conocerse el brutal atentado, que estaba diseñada para llegar a una única mentira: la de que el Gobierno del PP no decía la verdad cuando afirmaba que el atentado era obra de ETA. ¿Cómo no iba a decir que era obra de ETA si todos los indicios apuntaban a la banda terrorista? Pero ellos sabían algo que el Gobierno desconocía, ocultaron información que debía haber tenido desde el primer momento el ministro del Interior, Ángel Acebes, y de manera absolutamente cruel y maquiavélica fueron conduciendo al Gobierno de Aznar hasta donde ellos querían llevarle, al momento en el que Rubalcaba hizo la afirmación que provocó el vuelco electoral: “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. ¿Mintió el Gobierno del PP? No, en absoluto. El que ha mentido y ha seguido haciéndolo durante estos dos años, el que ha dejado de aportar luz sobre la verdad del 11-M, ha sido y es el Gobierno de Rodríguez, único beneficiario de la masacre.

Insisto en que lo más cómodo es burlarse de quienes objetamos, de quienes creemos que se nos está ocultando la verdad, de quienes vemos en eso que Múgica llama agujeros negros y Del Pino enigmas del 11-M algo más que simples coincidencias: oscuras intenciones. A veces, para encontrar la verdad, es necesario dudar, dudar hasta el fin. Y buscar la verdad exige en ocasiones plantear todas las posibilidades, no descartar ninguna explicación por obvia que sea. Y no es el caso. Claro que acomodarse en una única razón, en la verdad oficial, en la declaración puntual del Gobierno, es lo que muchos quieren que hagamos los que no estamos dispuestos
a dejar que se pisoteen nuestras libertades y se atropelle el Estado de Derecho. Y no lo vamos a hacer porque se trata de nuestra libertad, porque se le debe a las víctimas el conocimiento de la verdad, y porque los ciudadanos tienen que saber que tres días después del 11-M votaron bajo la influencia de un engaño masivo llevado a cabo por el PSOE y una parte de los servicios de inteligencia heredados del felipismo.


fquevedo@elconfidencial.com

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