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lunes, abril 10, 2006

Reflexiones colombianas (2). Santiago de Cali, y cierra América.

La llegada a Bogota no fue tan buena como esperábamos, porque nos dijeron que muchísimas maletas habían quedado en tierra. La mía estaba entre ellas. Tras hacer la correspondiente reclamación, continuamos el viaje hacia Cali. Al día siguiente nos enteramos de que falló un sistema informático de Barajas y de que el problema afectaba a miles de personas. Salió en el periódico. Muchísimos vuelos salieron con la bodega vacía. Afortunadamente había traído pijama, peine y cepillo de dientes. En el aeropuerto nos recibió un agente del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad). Hicimos las formalidades un una mulata delgadísima, alta y superelegante. Posteriormente, en Cali, pude ver que en Colombia hay también una cantidad considerable de colombianos de raza negra, aunque muy pocos son negros puros. Ya trataremos de la cuestión racial en Colombia.

Tomamos el avión hacia Cali (es decir, Santiago de Cali, fundada el 25 de julio). Embarcaban dos vuelos por la misma puerta de embarque, pero el desorden correspondiente quedaba más que atenuado por la amabilidad de la gente. A pie de avión daba la bienvenido una señorita con un uniforme muy poco tropical. Me explico doblemente. Digo señorita porque posteriormente me entere de que en Colombia es muy rudo llamar señora a una mujer de menos de 40 años, aunque este casada. Equivale a considerarla mayor o poco atractiva. Nunca lo perdonarán, así que no se confundan… Y digo poco tropical porque en Bogota, a más de 2500 metros de altura las noches son fresquitas (frías para los colombianos). Las señoritas llevan por eso un vestido en rojo y negro (los colores de Avianca) con capa.

El vuelo no tuvo incidencias. Al llegar a Cali nos esperaban tres conocidos, entre ellos un caleño que había conocido el año anterior, Eduardo. El aeropuerto estaba a unos 30 minutos del hotel en que nos hospedábamos. Eduardo nos contaba por el camino que atravesábamos campos de caña, aunque no los podíamos ver, pues era ya de noche. Hablábamos también de las familias y esas cosas, pero iba algo cansado. Llegamos al hotel, cenamos ligero y nos fuimos a la cama.

La cuestión racial queda para otro día. La reflexión de hoy tiene como tema a Santiago, Santiago Matamoros, patrón de España que los canónigos de Compostela han escondido como los cobardes que son. Es sabido que una de las razones por las que Isabel la Católica financió a Colón fue el "rodear a los turcos por la espalda". El fundador de Cali fue Sebastián de Benalcázar. Me llamó la atención su apellido de nombre demasiado moruno. Se trata de una falsa alarma, ese era simplemente el nombre de su pueblo (o de un pueblo vecino al de su nacimiento), su nombre real era Moyano… Fundó muchos Santiagos:

Sebastián de Belalcázar es conocido como el "Fundador de Ciudades" y es que este héroe, descrito por la historia como "Hombre mediano pero bien compuesto; un liberal, modesto y apacible, amigo de virtud y de nobleza, algunas veces de severo gesto", fundó entre otras a Santiago de Quito en 1.534, a Santiago de Guayaquil 1.535, a Santiago de Cali 1.536, a La Asunción de Popayán 1.537, a La Villaviciosa de la Concepción de Pasto 1.537, a Timaná o Guacacayo 1.538, a La Villa de Neiva 1.539, a San Jorge de Cartago 1.540 y a La Villa de Buenaventura 1.541.

Un gran conquistador y fundador de ciudades, el Alejandro Magno de las Américas, podríamos decir.

Lee más en Wikipedia: Sebastián de Belalcázar, Santiago de Cali.

Publicado en paralelo en Noticias de Eurabia y Zetapolleces.

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