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martes, marzo 28, 2006

El mejor presidente latinoamericano

A ver si nuestro zetapédico presidente aprende algo de un socialista honrado que, en lugar de atizar el odio, decidió continuar en la senda de progreso y libertad iniciada hace 20 años en Chile.



El mejor presidente latinoamericano

El sábado pasado, cuando el presidente socialista chileno Ricardo Lagos entregó el poder después de seis años en el gobierno, América latina perdió a su jefe de Estado más sobresaliente.

¿Qué tiene de especial? No sólo dejó la presidencia con una tasa de aprobación del 70 por ciento en las encuestas. Lo que es más importante, es una prueba viviente de que América latina puede tener una izquierda moderna, con líderes que -a diferencia del presidente venezolano Hugo Chávez- pueden gobernar democráticamente, insertar a sus países en la economía global y reducir dramáticamente la pobreza.

Sin discursos mesiánicos ni promesas de refundación del país, Lagos, de 68 años, ha continuado el crecimiento económico chileno de las últimas dos décadas, que le ha permitido al país reducir la pobreza del 39 por ciento de la población en 1990 a cerca del 18 por ciento en la actualidad. Comparativamente, Venezuela ha visto crecer la pobreza en más del 10 por ciento bajo el gobierno de Chávez, según cifras oficiales que fueron cambiadas luego de que éste las denunciara de injustas.

Asimismo, Lagos ha demostrado que un país latinoamericano puede negociar un tratado de libre comercio con Washington sin convertirse en una marioneta de los Estados Unidos, como aduce la vieja guardia de la izquierda latinoamericana.

Durante el debate de las Naciones Unidas sobre Irak en 2003, Chile se opuso a la intervención militar, argumentando -correctamente, como se demostró después- que no había evidencia de que Irak tuviera armas de destrucción masiva. A pesar del enojo de Washington, Chile firmó un tratado comercial con los Estados Unidos pocos meses después.

Recientemente, en una larga entrevista por televisión, le pregunté a Lagos qué significa para él ser un socialista´ en el siglo XXI.

"Una de las cosas que marcan el socialismo en el siglo XXI es garantizar la igualdad de oportunidades en materia educativa. Es fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Aquí, en Chile, está en la universidad el 60 por ciento de los jóvenes que pertenecen al quintil más rico, y sólo el 12 por ciento de los jóvenes que pertenecen al quintil más pobre. Cambiar esos guarismos es tal vez el reto más importante´´, me dijo Lagos.

-¿Qué ha hecho Chile para reducir la pobreza?

-Primero, [incrementar] el nivel de inversión, el crecimiento y los puestos de trabajo. El 75 por ciento de los nuevos empleos que creamos van para mujeres. Porque todavía la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo de Chile es baja. Y el mejor antídoto para bajar la pobreza es que la mujer tenga un empleo. Alguien decía: "Denles cheques". No, no les dimos el cheque. Les enseñamos a ponerse de pie con sus propias posibilidades. Es la única forma de dejar atrás la pobreza: políticas directas, bien focalizadas, que no impliquen clientelismo político, que es el otro defecto grave de nuestra región.

-Una encuesta reciente de Globescan muestra que América latina es la región del mundo que es más crítica del capitalismo de libre mercado. ¿Puede la región atraer más inversiones con esta actitud?

-No me extraña esa respuesta en América latina, cuando muchos sienten que los países han crecido, siguieron el recetario de Washington, pero no hubo nada que llegara a casa. La sensación del avance lo ve usted en televisión, no en su casa... Tenemos que tener una política respecto a las inversiones. Pero, ojo: lo más importante es la inversión interna... Creo que el defecto a ratos de América latina es buscar la culpa en otro, más allá de nuestro continente o de nuestra región. Yo no digo que no hay cosas que arreglar: hay que mejorar la ronda de comercio de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre otras cosas, pero creo que cada tanto nos olvidamos de que nuestra prioridad es ordenar nuestra casa. Y en ese sentido, eso pasa también por tener una política clara en materia de inversión.

Cuando le pregunté qué va a hacer a partir de ahora, Lagos me dijo que tomará el puesto de presidente del Club de Madrid, un grupo de ex presidentes de Iberoamérica. Y agregó que no tiene muchas ilusiones de permanecer bajo los reflectores, en el centro de la escena política.

Citando al ex presidente español Felipe González, Lagos dijo: "Los ex presidentes son como esos jarrones chinos que la gente hereda: son objetos valiosos, pero nadie sabe dónde ponerlos, porque dondequiera que los pongan, molestan. Creo que eso pasa con los ex presidentes. Por lo tanto, mejor pasar más desapercibido´´.

No creo que Lagos vaya a pasar inadvertido. Por el contrario, debería convertirse -como esos enormes jarrones chinos- en una molestia muy grande para aquellos que, como Chávez o Fidel Castro, aducen que ser socialista en el siglo XXI es apoyar el estatismo, la polarización social, y la acumulación de poderes absolutos.

Por Andrés Oppenheimer

Publicado en La Nación, el 14 de marzo de 2006.

2 Comments:

At 29 marzo, 2006 16:15, Anonymous Anónimo said...

NO SEÑORES, EL MEJOR ES URIBE, Y AFORTUNADAMENTE SIGE DANDO GUERRA A LOS TERRORISTAS Y DEMAGOGOS.

 
At 25 abril, 2006 17:17, Anonymous Parasito said...

es verdad, pero el articulo habla de "socialistas honrados", y Uribe no es socialista, aunque sí es honrado. Y mucho.

 

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