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sábado, marzo 18, 2006

La filosofía política del ayatola Jomeini

Habida cuenta de que Irán también participa en la Alianza de Civilizaciones, de hecho fue idea suya, no está de más echarle un vistazo a la filosofía política del fundador de la actual república islámica: Está tomado de su libro Principios políticos, filosóficos, sociales y religiosos del Ayatollah Jomeini (según la edición de Icaria, Barcelona 1981), algunos de cuyos párrafos ha reproducido El Catoblepas para acompañar los famosos dibujos de Mojamé. Veamos:

«El gobierno islámico está sometido a la ley del Islam que no emana ni del pueblo ni de sus representantes, sino directamente de Dios y su voluntad divina. La ley coránica, que no es otra que la ley divina, constituye la entidad de todo gobierno islámico y reina enteramente sobre todas las personas que están bajo ella. El Profeta, los califas y las gentes del pueblo deben obediencia absoluta a estas leyes eternas del Todopoderoso trans-mitidas a los mortales a través del Corán y del Profeta y que permanecerán inmutables hasta el fin de los tiempos.» (pág. 16.)

Teocracia le llaman a esto. Y no una cualquiera. Propone aplicar las instrucciones del Coran y los Hadices tal como están escritos.

«La guerra santa significa la conquista de los territorios no musulmanes. Podrá ser declarada por el Imán, después de la formación de un gobierno islámico digno de este nombre. Es deber de todo hombre mayor de edad y útil acudir voluntario a esta guerra de conquista en la que la meta final no es otra que la de extender la ley coránica de un extremo al otro de la Tierra. El mundo entero debe saber que la supremacía universal del Islam difiere considerablemente del sistema de poder que motiva a otros conquistadores. Es necesario pues que el gobierno islámico se cree bajo la autoridad del Imán a fin de que sea posible emprender esta conquista que se distinguirá de otras injustas y tiránicas guerras de conquista que hacen abstracción de los principios morales y civilizadores del Islam.» (págs. 17-18)

No hacen falta comentarios. La yijad no es defensiva, sino ofensiva. La alianza que estos quieren es una tregua-trampa. Se trata de que nos estemos quietos mientras siguen invadiéndonos. ¿Alguna duda? Pues aquí lo dice más claro aún:

«Europa (Occidente) no es más que un conjunto de dictaduras cargadas de injusticias, la humanidad entera debe acabar contundentemente con ellas si quiere vivir en paz.

Es obvio que ni Zapatero, ni Moratinos, ni Solana han leído eso. Y aquí está negro sobre blanco el aprecio que tienen por los sistemas garantistas:

Todas las injusticias y las inmoralidades devastadoras serían erradicadas sólo que durante un año se pudiesen aplicar las leyes punitivas del Islam. Las faltas deben ser castigadas por la ley del talión: cortar la mano del ladrón, matar al asesino en lugar de encerrarlo en prisión, flagelar a la mujer o al hombre adúltero. Vuestros miramientos, vuestros escrúpulos 'humanitarios' son más infantiles que razonables. Para la ley coránica cualquier juez estará habilitado para impartir la justicia en todos los casos si reúne estas siete condiciones: ser núbil, creyente, conocer perfectamente las leyes coránicas, ser justo, no estar afectado por la amnesia y no ser bastardo o de sexo femenino. Un juez coránico podrá en un sólo día juzgar y reglamentar veinte procesos diferentes, mientras que la justicia occidental tarda años y años en solucionar los suyos.» (págs. 18-19)

El laicismo tampoco está demasiado bien visto, aunque en eso Jomeini se confundió los laicos occidentales están en connivencia objetiva con los fundamentalistas mahometanos desde el derrumbe del socialismo.

La instauración de un orden político laico debe ser considerado como un escollo a la progresión del orden islámico. Todo poder laico, sin importar la forma como se manifieste, es forzosamente un poder ateo, obra de Satanás. Nuestro deber consiste en luchar contra él y sus efectos. El poder 'satánico' no puede engendrar más que la 'corrupción sobre la tierra', mal supremo que debe ser implacablemente combatido y erradicado. (págs. 21-22).

Los cristianos pueden sobrevivir malamente aceptando la sumisión a sus amos mahometanos, pero los laicos y ateos no, tampoco los homosexuales. ¿Lo sabrá Zerolo? El califato mundial es su objetivo declarado:

«La patria islámica, una e indivisible, ha sido parcelada por las embestidas imperialistas y sus dirigentes despóticos y ambiciosos. El pueblo musulmán, uno e indivisible, ha sido históricamente troceado en una diversidad de países. (...) Para asegurar la unidad del 'pueblo musulmán', para liberar la 'patria islámica' de la dominación o de la influencia de los imperialistas, no existe más solución que la de formar un verdadero gobierno islámico. Iniciar la lucha necesaria para derrocar al resto de los gobiernos tiránicos pseudo-musulmanes, títeres extranjeros, y una vez alcanzada esta meta, instalar 'El' gobierno islámico universal.» (pág. 22)

Se trata de rendirse o de afrontarlo, no hay alianza que valga. Por si aun no está claro:

«Dadas las actuales circunstancias en que los imperialistas, los gobernantes traidores y tiránicos, los judíos, los cristianos y los materialistas se han unido para deformar las verdades del Islam y engañar a los pueblos musulmanes, tenemos más que nunca el deber y la responsabilidad de llevar a cabo una propaganda activa y de reinstaurar las instituciones válidas.

¿Se darán cuenta los Zapateros y Zerolos de que por muchos esfuerzos que hagan estarán siempre en el mismo grupo que "los cruzados"?. Por último:

Hoy en día podemos constatar que los judíos –¡Dios los castigue!– han manipulado las ediciones del Corán publicadas en sus zonas de ocupación. Debemos protestar enérgicamente para que el mundo entero sepa que los judíos y quienes los sostienen tienen como objetivo la destrucción del Islam y el establecimiento de un gobierno universal judío. Y dado que se trata de un pueblo astuto y activo temo –¡que Dios nos guarde por siempre!– que tarde o temprano no llegasen a alcanzar esta meta y que por la debilidad de algunos de nosotros no nos encontrásemos con un gobernante judío –¡del que Dios nos guarde–.» (pág. 24)

¡Cómo iba a faltar el antisemitismo! Vamos a darle la razón de los tontos al ayatola, que discurrir con un fanático es perder el tiempo. Ayatola, no me toques la pirola, aunque fuera cierto, prefiero un gobierno mundial judío a uno mahometano. ¿Increíble, no?




Publicado en paralelo en Desde el Exilio, Noticias de Eurabia y Zetapolleces.

2 Comments:

At 21 marzo, 2006 13:18, Blogger Hjärta Sårad said...

Jolín, es para ir exiliándose...

La pregunta es dónde.

:-(

 
At 22 marzo, 2006 12:11, Anonymous Chinchu said...

y con estos elementos estamos aliados gracias a ZP.

 

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