
Mientras leo la última
noticia de
Catetoluña, fluctúo entre la indignación estratosférica y el estupor más profundo:
Un juzgado ordena bloquear el acceso a nueve páginas web críticas con el nacionalismo catalán, entre las cuales se encuentran la de mi amigo HLH, de
Hasta los huevos y otras 9 páginas web como Stop Nacionalismo, Catalanes No Gracias, Boicot Ya, Nacionalismo No y Stop Nacionalismos.
¿El motivo? Que son críticas con el nazionalismo catalán. Y por eso, en un alarde de respeto a la libertad de expresión, un juzgado de Barcelona ha ordenado bloquear el acceso a todas ellas. Porque en ellas (y en muchas más) se promueve el
CONSUMO SOLIDARIO (mal llamado boicot contra los productos catalanes).
Como la pela es la pela, la Cámara de Comercio Catalana, resentida por las consecuencias de este "consumo solidario" (que ha revertido de Cataluña a otras regiones menos favorecidas de España), han invocado el artículo 8 de la Ley de la Sociedad de la Información que reconoce facultades a la autoridad para tomar las medidas "que considere oportunas" para asegurar "el respeto a la dignidad de la persona y al principio de no discriminación por motivos de raza, sexo, religión, opinión, nacionalidad, discapacidad o cualquier otra circunstancia personal o social".
¿El nazionalismo catalán es una persona? ¿Comprar productos fabricados en Jaén, en Badajoz o en León significa discriminar a los productos catalanes? ¿Y
comprar productos catalanes no significa discriminar a los productos extremeños, asturianos o castellano-leoneses?
Mientras los
bárbaros de la toga se apuntan a la nueva modalidad de la
kale borrika judicial, los neng siguen quemando fotos del rey, se sigue insultando a España, se promueve el boicot a lo español, y se agrede verbal y físicamente a los políticos que no adhieren al dogma nazionalista.
¡A tomar vientos, asnos totalitarios!
Estamos

de vosotros.
Etiquetas: cataluña, censura, HLH, judicial, nacionalismo, terrorismo